Quién es el Espíritu Santo y cómo puede ayudarnos

Quién es el Espíritu Santo y cómo puede ayudarnos

¿Quién es el Espíritu Santo y cómo puede ayudarnos?

El Espíritu Santo es Dios, no una fuerza o energía.

Es la tercera persona de la Trinidad, formada por Dios Padre, Dios Hijo y el Espíritu Santo.

Él habita en los corazones de los creyentes, capacitando o empoderando al pueblo de Dios para hacer el trabajo que el Padre les ha dado para hacer en este mundo.

Después de la resurrección de Jesús, justo antes de su ascensión al cielo, dijo a sus discípulos:

Pero cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, recibiréis la fuerza de ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria y hasta los confines de la tierra.
(Hechos 1:8)

Aunque Jesús ya no estará en la tierra en forma humana, la presencia de Dios estará en cada uno de sus hijos, gracias al Espíritu Santo.

Él los hará sus testigos en todo el mundo.

Esto sigue siendo cierto hoy en día.

Cada uno de nosotros que ha aceptado a Jesús como Señor y Salvador tiene el Espíritu Santo en nosotros.

Nos ayuda a vivir en su voluntad y a llevar la presencia y el mensaje de Dios allá donde vayamos.

La obra del Espíritu Santo

El Espíritu Santo realiza un trabajo especial en este mundo y entre el pueblo de Dios.

Es la presencia de Dios Todopoderoso en medio de nosotros.

Él trabaja de diferentes maneras para ayudarnos a sentir al Señor y hacer siempre su voluntad.

Veamos algunas de sus funciones.

Agradezcamos a Dios la obra del Espíritu Santo en nosotros y pidamos su ayuda para reflejarlo más en nuestras vidas.

1. Él es el Consolador, que nos acompaña y nos enseña.

Pediré al Padre que os dé otro Consolador que os acompañe todos vuestros días .....
(Juan 14:16)

En verdad os digo que os conviene que me vaya, porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os será enviado.
(Juan 16:7)
Y el Padre enviará al Consolador, que es el Espíritu Santo, en mi nombre, para que os enseñe todas las cosas, a fin de que recordéis todo lo que os he dicho.
(Juan 14:26)

Gracias, Padre, por no dejarme solo.

Tu Espíritu Santo está siempre conmigo y me consuela en todo momento y en toda situación.

Ayúdame a escuchar atentamente su voz y a aprender todo lo que necesito para vivir una vida que te agrade.

En el nombre de Jesús, amén.

2. para que el mundo crea en el pecado, la justicia y el juicio.

Cuando venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, la justicia y el juicio; en cuanto al pecado, porque no creen en mí; en cuanto a la justicia, porque me he ido al Padre y ya no me veréis; en cuanto al juicio, porque el Rey de este mundo ha sido juzgado.
(Juan 16:8-11)

Gracias, Señor, por tu Espíritu Santo que confiesa mis pecados y toca mi corazón para que pueda confiar en ti.

Ayúdame a llevar tu presencia, tu justicia y tu amor allá donde vaya. Gracias, porque Tú has vencido y juzgado a los malvados y eres el eterno vencedor.

Quiero vivir mi vida consciente de tu victoria y tener mi corazón lleno de tu Espíritu Santo. Ayúdame, Señor.

3. Él nos guía en la verdad

Cuando venga el Espíritu de la Verdad, os guiará a toda la verdad, porque no habla por su cuenta, sino que habla lo que ha oído, y os anunciará lo que ha de venir.
(Juan 16:13)

...... Es el Espíritu de la verdad, al que el mundo no puede recibir, porque no lo ve y no lo conoce. Pero tú lo conoces, porque vive contigo y estará en ti.
(Juan 14:17)
Te agradezco que entiendo claramente Tu verdad, porque el Espíritu Santo mora conmigo y en mí.

Quiero saber con certeza que soy tuyo por siempre y para siempre, y que nada ni nadie puede separarme de tu amor (Romanos 8:35-39).

Ayúdame a sumergirme en tu palabra, que es la verdad, y a escuchar la afirmación de mi identidad en ti.

Enséñame a compartir tu verdad con todos los que me rodean. Amén.

4. Darnos el poder de confesar lo que Dios ha hecho en nosotros.

Pero cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, recibiréis poder para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.
(Hechos 1:8)

Gracias, Padre, por el poder de tu Espíritu Santo que vive en mí.

Gracias por permitirme dar testimonio de tu amor en mi vida.

Ayúdame a llevar tu mensaje y tu presencia allá donde vaya.

Ayúdame a estar dispuesto a ir donde me llames, para que tu nombre sea exaltado y glorificado entre las naciones.

En el nombre de Jesús, amén.

5. Nos confirma que somos hijos de Dios

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
(Romanos 8:14)

Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!» El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.
(Romanos 8:15-16)

Gracias porque tu Espíritu Santo en mí me da la certeza de que soy tu hijo.

Gracias porque puedo llamarte «Papi» y presentarme ante ti con confianza sabiendo que tú nunca rechazas a tus hijos.

¡Todo lo contrario! Siempre tienes tus brazos abiertos, listos para recibirme y abrazarme.

Gracias porque ya no tengo que vivir con miedos ni temores.

En ti tengo mi seguridad.

Te alabo, Señor.

¡Vivamos vidas que bendicen e inspiran! ¡Vivamos llenos del Espíritu Santo!

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